LA DIFERENCIA DE LOS SEXOS NO EXISTE EN EL INCONSCIENTE
- CAROLA ORLER

- 9 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 25 ene

Grupo de lectura que realizaremos en Enero 2026 sobre el libro de Miquel Bassols.
¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser mujer? el psicoanálisis ha dado cabida a tales preguntas subjetivas desde el principio de la teorización freudiana hasta nuestros tiempos, justamente para demostrar que, como seres hablantes, estamos inscritos en la diferencia significante, sin la cual no accedemos al sentido.
Bassols desarrolla cómo, a partir de la diferencia entre significantes, cuando se trata de la sexualidad, no hay modo de establecer identidades normativas. Esto deja al ser humano en una situación más bien precaria a la hora de pretender definiciones sólidas en las que inscribirse. “Todo lo que podamos construir en el discurso de los géneros se mueve necesariamente en este tránsito generalizado entre significantes y mascaradas que el discurso y la experiencia del psicoanálisis puede ayudar a transitar, pero sin ninguna norma previa como brújula”.
Mucho se habla hoy en día de las identidades, y cada discurso propone su modo de enjaular al sujeto en sus definiciones. ¿Y qué hay de la relación amorosa? ¿Qué de la elección de objeto? ¿Qué relación al otro diferente, siempre diferente? El sentido no es uno, como no es uno el objeto para el deseo. Que el hombre no es a la mujer como el hilo a la aguja es lo que Freud demostró y elaboró, no hay objeto connotado para la pulsión.
El psicoanálisis describe un objeto siempre contingente, no está determinado para nadie, ni desde su nacimiento, ni a lo largo de su vida. ¿y el amor? es preciso hacerlo entrar en el baile de máscaras, dice Bassols, para no dejar al sujeto encerrado en la tiranía de su goce: ¿Cómo habito mi cuerpo? ¿Cómo soy habitado por una forma de gozar? la sexualidad es siempre traumática y pasa por la imagen de ese otro especular, del cual no podemos sustraernos.
Una elección amorosa es una elección que pasa por el otro diferente. Es el amor el que permite pasar del Uno del goce al deseo del Otro, hacer existir al Otro sin enjaularlo. El discurso psicoanalítico apuesta por el amor, amor de transferencia, amor que hace metáfora a la imposibilidad de la relación entre los sexos, amor por el inconsciente, por ese texto no sabido del que soy portador. “Este amor supone estar dispuesto a dejar caer las máscaras con las que nos identificamos en el baile de los géneros y plantearse decididamente la pregunta sobre el deseo más íntimo en uno mismo, y a la vez más ignorado por uno mismo”.
¿Cómo pasar de la pregunta por la identidad a la pregunta por la relación al otro? ¿Será el amor aún signo de algo para el desorientado y desencantado sujeto contemporáneo?
Terminamos el 2025 con estas inquietudes que surgen de la clínica, y nos disponemos a la lectura de este valioso texto durante el verano.
Carola Orler
