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DEL AUTISMO AL LAZO SOCIAL

  • Foto del escritor: CAROLA ORLER
    CAROLA ORLER
  • 13 nov 2025
  • 6 Min. de lectura



En los últimos 15 años, la Psicosis como estructura clínica ha sido suplantada por diferentes nominaciones: TEA, Asperger, trastornos generalizados del desarrollo.


El autismo que al comienzo se asociaba a la esquizofrenia infantil, como diagnóstico infrecuente fue aislado y definido por Leo Kanner en 1940. En la perspectiva del actual DSM5 el autismo se convierte en espectro, son los famosos Trastornos del espectro autista (TEA), espectro que se ha ampliado tanto que el número de sujetos afectados se ha multiplicado por 10 en 20 años.  Las “batallas”, como les llama el psicoanalista Eric Laurent, en torno a la obtención de derechos y financiamientos para el tratamiento del autismo no explican esta progresión, sin embargo, toca preguntarnos ¿Qué se mide exactamente?


Por otro lado, la consideración o no del diagnóstico del síndrome de Asperger, incluido en el DSM 4, para reintroducirlo luego en el continuum del espectro del autismo, generó el rechazo por parte de los sujetos que se identificaban con ese diagnóstico y que reivindicaban su mantenimiento en la clasificación.


Partimos entonces de una paradoja al hablar del campo de la psicosis ya que todas estas clasificaciones han tendido a hacer desaparecer tal definición. En EEUU desapareció del DSM y en Europa del CIM. A la vez, al dejar atrás la distinción neurosis – psicosis, lo que ha sucedido es que se ha producido una extensión del campo de la psicosis, como dice Eric Laurent “a condición de no nombrarla”.


La extensión del campo de la psicosis se disfraza en nuestra actualidad con las máscaras de las llamadas neuro divergencias que crea nuevos sujetos de derechos, pero en una individualidad que no hace lazo, sino en ese uno a uno que los deja desolados. Reagrupados en categorías según subdivisiones sintomáticas o por trastornos, tenemos un aumento a modo de epidemia de niños bipolares, hiperactivos, o con trastornos de ansiedad, de identidad sexual, del estado de ánimo entre otros.


Ante tanta segregación, no es casual que tantos se sientan autistas, y acudan a nuestras consultas para confirmarlo, estamos en la era del Goce autista, que no hace lazo al Otro. El siglo XXI fomenta el individualismo, las soluciones al malestar en la cultura son de cada uno inscrito en su causa, la libertad como consigna permite variadas inscripciones, pero deja al sujeto tomado de las estadísticas y la farmacología, alejado de sus preguntas y de su historia, y también fuera de un lazo.


Desde el psicoanálisis nos preguntamos ¿es que encuentra un lugar el sufrimiento en las categorizaciones? Pensemos que el sufrimiento busca ser leído como síntoma, no como diagnóstico. Hay clases diversas, pero en el psicoanálisis tenemos la convicción de que el sujeto no queda atrapado en ellas. Miller nos da este ejemplo: Si alguien dice “usted sufre de un trastorno obsesivo, con síntomas hipocondríacos”, el obsesivo se inscribe en eso que es la firma del Otro, Amo. Pero si el analista le dice “usted tiene miedo de morir”, como le dice Freud a Stefan Zweig, el sujeto se reconoce allí y se encamina en la búsqueda de su propia causa (Zweig luego reconocerá el valor de esa interpretación y el análisis para salir de su inhibición creativa).


¿Cómo recuperar el lugar del sujeto en esta actualidad? ¿Cómo reconocer la posición del sujeto para redefinir neurosis-psicosis? ¿Cómo salir de la universalidad del diagnóstico para atender a la singularidad del caso? De las clasificaciones inestables en la actualidad, ¿cómo pasamos a una localización subjetiva?

 

Pensemos que la singularidad pasa por la posición subjetiva. La respuesta a la pregunta ¿quién habla? nos permite retomar la diferencia estructural psicosis -neurosis.


El psicótico nos recuerda lo que Lacan definió como ser “mártir” del significante. La palabra en sí misma pesa, los pacientes que recibimos nos hablan de lo aplastante de las palabras del Otro, “No tengo amigos, tengo enemigos” dice un niño respecto de su vida escolar. Trabajamos con el sufrimiento del ser hablante, el padecimiento por el significante que destina a la servidumbre subjetiva.


Ellos tratan de controlar para dónde va mi vida, en contra de la voluntad mía”, así habla un joven de las voces que lo habitan. “Quiero vivir como todo el mundo, pero me da miedo que mi condición psicológica me lo impida, lo quiero cambiar, mínimo tenerlo controlado”. Una palabra se impone “valquirias” de la mitología nórdica “cuidan al guerrero”, de ahí se le impone el neologismo “versebel”, “creo que lo saqué de Versalles, como tratado del fin de la guerra”, es “como superar mis crisis y contradicciones”. Este significante aparece como enigmático, pero en los talleres con otros, este joven lo enlaza a otros significantes, la historia de la guerra, los guerreros samurai, se interesa en la escritura, en la realización del diario de las Jornadas de Talleres, investiga sobre la historia y escribe pequeños relatos que lo vuelven “escritor”, cuando no puede por su propia mano, habitado por sus voces, el tallerista hace de secretario, toma nota para que ese despliegue de la letra sea posible.


El psicótico queda merced al goce del Otro, otro perseguidor, goce que se encuentra a la deriva por una falla que es la ausencia del significante del Nombre del Padre, significante que permite el anclaje subjetivo y el lazo social.


Entender que la psicosis no es deficitaria, sino que nos muestra esa sumisión del hombre al orden del lenguaje, ahí donde el significante se detiene y se fija (holofrase le llamará Lacan), sin permitir la alternancia y el lazo social, nos convoca éticamente a una propuesta clínica, que implica restituir el lazo social. Pensar para ellos Un lugar de vida, implica poner en juego la oportunidad de permitir al sujeto el paso de ser mártir del significante a dueño del significante, en un dominio activo y un reordenamiento de lo donado por el Otro de la cultura y el lenguaje. Como en el juego, permitir que las cosas del mundo del sujeto se inserten en un Nuevo Orden que lo ancla, lo sostiene, lo saca de su deriva.


El ser humano, dice Lacan, postula el día en cuanto tal, sobre un fondo que no es de noche, sino de ausencia del día, donde la noche se aloja. El día y la noche son muy tempranamente códigos significantes y luego experiencias. El lenguaje comienza con esa oposición del día y la noche, oposición significante, como el hombre y la mujer, la guerra y la paz, no se desprenden del mundo real, pero le dan su armazón, sus ejes, su estructura, lo organizan, hacen que en efecto haya para el hombre una realidad, y que no se pierda en ella.



Recuerdo del taller de carpintería de Casa Abril
Recuerdo del taller de carpintería en Casa Abril

Las actividades de los talleres inscriben al sujeto en esta alternancia, presencia-ausencia, aquí-allá, saliendo del Goce del Uno. Los adultos desde su propio deseo anclado en la música, la poesía, la carpintería, la pintura, la cocina, inscriben al sujeto en un marco cotidiano junto a otros, para que sea posible la invención, creación y/o apuntalamiento que da un anclaje e impide la deriva, en el mejor de los casos una obra plástica que permita la eyección del Otro y el soporte subjetivo.






Para el analista, dos posiciones importan destacar, a veces toca ser testigo, sostener un silencio testigo, o secretario del alienado, tomar notas, seguir su propuesta. Y también nos toca la función de límite al goce. Esa es la alternancia del analista, al decir de Colette Soler, entre un silencio testigo y un apuntalamiento del límite, tal es la implicación forzosa en el trabajo con la psicosis. El trabajo junto a otros permite que algo del lazo social se restituya, porque no hay modo de sostener la transferencia psicótica si no es en la diversificación de la misma.


En tiempos en que el discurso capitalista tiende a la disolución de los lazos, en que el paradigma que prima es el del autismo: el sujeto que no puede hablar, toca pensar juntos el trabajo con niños y adolescentes en tanto no retrocedemos ante las psicosis y porque somos parte de esa locura generalizada del ser hablante.


Muchas Gracias por esta invitación.




















Carola Orler, 24 octubre 2025, conversaciones en Casa Abril, Mendoza


Referencias:

Aksman, Daniel comp. PSICOPATOLOGÍA DE LA LOCURA COTIDIANA.2025 Ed. Grama.

Lacan, Jacques. EL SEMINARIO, LIBRO 3. LAS PSICOSIS. 2000 Ed. Paidós.

Laurent, Eric LA BATALLA DEL AUTISMO. DE LA CLÍNICA A LA POLÍTICA. 2013 Ed. Grama

Mannoni, Maud. UN LUGAR PARA VIVIR. 1976, Ed. Crítica  

Soler , Colette ESTUDIOS SOBRE LAS PSICOSIS.1991, Ed. Manantial







 
 
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